Blog de Carlos Alonso

Querida Ani:

Te sorprenderá que te escriba este artículo. La gente piensa que en los partidos políticos todo el mundo tiene una relación de amistad y que frecuentemente sale con otros amigos y las parejas. No es así, claro. Mi familia y yo tenemos a casi todos los amigos fuera de la política, como creo que tiene que ser. Somos personas muy distintas, que venimos de diferentes profesiones y que lo que compartimos es la militancia en una idea de lo que queremos que sea nuestra la tierra.

Pero he decidido dedicarte estas palabras porque he llegado a la conclusión de que en las próximas elecciones te voy a votar. No porque estés en mi partido sino porque me haces sentir orgulloso de estar en Coalición Canaria. Porque me haces sentir orgulloso de ser canario.

Hay quienes dicen que tienes un carácter complicado. Que te sale a veces un genio terrible que llevas dentro. Pero cada vez que yo he visto eso, ha sido porque te has puesto delante de un abusador que quería reírse de Tenerife y de Canarias. Te he visto cabreada con un ministro que pretendía tomarnos el pelo con las subvenciones al transporte aéreo. He visto cómo le leías la cartilla al presidente del Gobierno peninsular echándole en cara sus desprecios con nuestra tierra y con nuestra gente. Y te escucho ahora recordándonos que has estado cuatro años luchando por todos nosotros en Madrid. Y me he dado cuenta que tienes toda la razón.

Como es lógico, muchos de los que me lean pensarán que yo estoy obligado a votar a Coalición Canaria. Es verdad. Pero no es lo mismo hacer algo por una especie de obligación que sentirlo profundamente. Me he dado cuenta de que aunque no estuviera en tu mismo partido, aunque tuviera otras ideas y otros pensamientos, si tuviera que decidir quién me iba a representar en el Parlamento español no tendría la menor duda: votaría por ti.

Algo está muy mal hecho para que pase lo que está pasando. Hoy escucho hablar a los cabezas de lista de los grandes partidos políticos que se presentan por Canarias. Van a actos acompañando a sus jefes que vienen de Madrid: a sus grandes líderes. Hablan de esto y de aquello, de los problemas de las Islas, de las necesidades de la gente. Los escuchamos a todas horas; no los calla nadie ni debajo del agua. Pero después, cuando ya han pasado las elecciones, solo se te escucha a ti Ani. Una vez que han sido elegidos, los diputados de los grandes partidos desaparecen hasta las próximas elecciones. Porque no responden ante los canarios que les eligieron diputados y diputadas, sino ante los jefes que les eligieron para que los votaran. Por eso son más de sus partidos que de su pueblo.

Estoy seguro de que todos y todas las que se presentan en estas elecciones al Parlamento español son buena gente. Pero también estoy completamente seguro de que la única que se va a partir el alma por Canarias -como tú dices- es Ana Oramas. A veces, de hecho, tengo la sensación de que la gente se va a dar cuenta de todo esto que digo, porque es tan evidente que clama al cielo. Y que en las elecciones que vienen todo el mundo te votará a ti para darle una lección al resto de los candidatos. Ya sé que no va a ser así, claro. Pero que no te quepa la menor duda de que hay muchas, muchísimas personas, de izquierdas o de derechas; personas que tienen simpatías por otros partidos, que van a votar por ti al Congreso de los Diputados, porque se quitan el sombrero con el trabajo que has hecho.

Cada día creo más en el trabajo y menos en las ocurrencias, Ani. Soy de los que piensan que los exámenes sólo se aprueban estudiando muchas horas y no a base de suerte o copiando. O sea, creo en eso de trabajo, trabajo y más trabajo. Y porque siento admiración por la gente que trabaja mucho y bien, quiero que sepas que siento muchísimo respeto por la valentía y el coraje que le has puesto al trabajo de cuatro años defendiendo en Madrid el futuro de mis hijos y mi familia. Te voy a votar, Ani, porque soy compañero tuyo de partido. Pero sobre todo te voy a votar porque te votaría de cualquier manera. Porque no has estado callada cuatro años y porque siendo pequeña me has parecido una gigante cuando te has enfrentado a los poderosos.

Así que además de votarte, te aplaudo: porque me siento muy orgulloso.