Blog de Carlos Alonso

Reutilizar o morir

La sostenibilidad no es la negación de la actividad humana, ni siquiera de sus, a veces, inevitable repercusiones. Pero aunque para hacer una tortilla hay que romper algunos huevos, eso no implica actuar de forma tal que el precio de la tortilla sea más costoso que la cantidad de huevos que hay que romper.

La cultura de lo sostenible consiste en lograr que nada de lo que hacemos comprometa la vida, los recursos y los medios de los que dispondrán quienes vengan después de nosotros. Ser sostenible es legar una Isla un poquito mejor para nuestros hijos y nietos; una isla, una naturaleza, una economía y unos recursos iguales o mejores de los que hemos dispuesto nosotros.

Lo sostenible, por tanto, no sólo es cuidar el medio ambiente. Se trata de una nueva y revolucionaria cultura que debe penetrar en lo público y lo privado para que cada acción tenga como valor de referencia una calidad de vida que debe preservarse y mejorarse.

Cada ciudadano genera por término medio algo más de un kilo de basura al día; entre 400 y 430 kilogramos de basura orgánica cada año. Y unos quince kilos de papel. Y entre cinco y siete kilos de envases. Eso supone que en Tenerife producimos casi medio millón de toneladas cada año. Una cifra que marea. ¿Y qué hacemos con las basuras? Pues los municipios se encargan de recogerlas para ser llevadas desde las plantas de transferencias hasta las instalaciones del Complejo Ambiental de Arico.

No todos los residuos urbanos son iguales ni requieren del mismo tratamiento en el Complejo de Arico. La basura orgánica sigue un viaje diferente al de los plásticos o el papel y el vidrio. Los residuos de papel y vidrio, por ejemplo, se reciclan y vuelven a ser utilizados, lo que disminuye el impacto sobre el proceso de obtención de materias primas. Por esa razón hay que clasificar las diferentes basuras para dirigirlas hacia una cadena de procesos diferente. Y de ahí que las administraciones públicas pidan constantemente a los ciudadanos su colaboración para que se desprendan de las basuras colocándolas en contenedores diferentes, según sean residuos de comida, plásticos o envases.

La actividad cotidiana del ser humano siempre ha producido residuos, pero en nuestras modernas sociedades, con el auge del consumo y la prosperidad, el volumen de las basuras ha crecido de forma imparable. Además se ha incrementado la toxicidad de “nuevos” residuos —desde las pilas eléctricas a los restos de aparatos electrónicos— hasta convertirse en un gravísimo problema. Estamos en el final de la cultura del usar y tirar. Y debemos aprender a cambiar nuestros hábitos porque en la basura hay muchos recursos que dentro de poco echaremos en falta. Por eso es importante que aprendamos a reutilizar todo aquello que podamos y que transformemos las basuras en compost, en abono, o en energía como ya se realiza en muchos lugares del mundo.

El trabajo conjunto del Cabildo y los Ayuntamientos de Tenerife ha conseguido tratar de forma racional el problema de las basuras, actuar con previsión de futuro y ofrecer una solución eficiente y eficaz para los Residuos Sólidos Urbanos de nuestra isla. Porque, además, el aprovechamiento de ciertas basuras y el tratamiento de otras, es una actividad que genera empleo especializado y empresas vinculadas con la gestión de los residuos.

El Cabildo de Tenerife, de acuerdo a las previsiones del Plan Territorial Especial de Ordenación de Residuos ha iniciado el proceso para licitar la gestión para los próximos treinta años de los residuos de nuestra isla. Entre los nuevos proyectos está la puesta en marcha de modernas infraestructuras de reciclaje, plantas de compostaje y de tratamiento de envases, entre otras.  Estas mejoras en ningún caso repercutirán económicamente en el ciudadano tal y como expliqué esta semana en la reunión con los responsables municipales. El sobrecoste previsto para el tratamiento de  los materiales reciclables lo asumirá el Cabildo, mientras que en el caso de los residuos en masa (no reciclados), pedimos a los ayuntamientos que se hagan cargo de este incremento que no será superior a los 2% en cada ejercicio, unos 40 céntimos por habitante al año.  Por tanto, es rotundamente falso que se pretenda duplicar la tasa de basura a los ciudadanos como algunos quieren hacer creer

Invertir en la protección de nuestra Naturaleza y la limpieza de nuestros pueblos es una decisión inteligente, responsable y sostenible que hay que abordar cuanto antes.

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